Cuba intensifica sus militares mientras la gente solo piensa en la escasez
En pocas palabras
Cuba ordena ejercicios militares intensos cada sábado, pero la población está más preocupada por la grave escasez de alimentos y medicinas. Hay descontento y escepticismo.
Más detalles
📄 ¿Qué pasó?
El gobierno cubano ha ordenado intensificar los ejercicios y la preparación militar todos los sábados. Esta medida es para todo el país, movilizando a la población en diferentes puntos de la isla.
La decisión surge como respuesta a recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Las autoridades cubanas la presentan como una forma de contrarrestar una percibida “amenaza externa”.
Aunque el mensaje oficial busca proyectar una imagen de firmeza y unidad, muchos ciudadanos y observadores ven estos movimientos como una clara señal de nerviosismo. Sugiere que el régimen se siente frágil y vulnerable internamente.
Se han documentado maniobras con armamento anticuado, que data de la Guerra Fría, junto con discursos con tintes bélicos por parte de la cúpula gobernante.
📄 ¿Dónde y cuándo?
Estas movilizaciones militares masivas se están llevando a cabo en varias provincias clave de Cuba, incluyendo Villa Clara, Matanzas, Granma y Santiago de Cuba. La orden es que estos entrenamientos se realicen cada sábado, de manera constante.
Los eventos están sucediendo a principios de 2026. Este periodo coincide con el momento posterior a las menciones públicas de Donald Trump, actual presidente de EE. UU., sobre la situación cubana.
En estos ejercicios se involucra a una amplia gama de participantes. Se movilizan desde veteranos combatientes, hasta las estructuras del Partido Comunista y las “zonas de defensa” locales, todo bajo el concepto de la “guerra de todo el pueblo”.
📄 ¿Por qué es importante?
El objetivo principal del gobierno es cohesionar a la población, intentando reforzar la disciplina y la unidad frente a una supuesta agresión exterior. Es una estrategia para cerrar filas.
Sin embargo, esta narrativa choca frontalmente con la cruda realidad cotidiana de los cubanos. El país atraviesa una profunda crisis económica, marcada por apagones frecuentes, una escasez severa de productos básicos y una migración masiva sin precedentes.
Para la mayoría de la gente, las prioridades no están en la preparación militar. En cambio, se centran en la lucha diaria por conseguir alimentos, medicinas y un futuro mejor, lejos de las consignas bélicas.
Esta respuesta del gobierno también refleja su profunda inquietud por la inestabilidad política regional. La situación en Venezuela y el destino del poder de Nicolás Maduro son observados con alarma desde La Habana.
Además, es un intento de reafirmar el control social frente a un descontento creciente y el desinterés, especialmente entre la juventud, que no se identifica con estos sacrificios.
📄 ¿Qué dicen las partes?
Desde el gobierno cubano y sus altos mandos, el mensaje es claro: hablan de “disposición combativa” y subrayan la vital importancia de defender la soberanía de la patria a toda costa. Buscan proyectar una imagen de fortaleza inquebrantable.
La prensa estatal difunde ampliamente las imágenes de estos ejercicios. Muestran los sistemas antiaéreos, aunque obsoletos, y los discursos que apelan a la unidad revolucionaria.
Por otro lado, la reacción de la gente común, tanto en las calles como a través de las redes sociales, ha sido mayormente de crítica, burlas e incluso rechazo. Muchos cubanos expresan su frustración abiertamente.
La pregunta recurrente es cómo se puede hablar de guerra cuando hay una escasez alarmante de alimentos, medicamentos y recursos básicos. Argumentan que los medios militares son insuficientes para un conflicto moderno.
Una parte significativa de la sociedad percibe estos despliegues no como una defensa genuina, sino como una maniobra política. Ven un intento de distraer de los problemas internos y mantener un control social a través del miedo.
📄 ¿Qué viene ahora?
Es muy probable que la intensificación de los ejercicios militares y la retórica de la “amenaza externa” continúen. El gobierno buscará mantener la disciplina y el control interno a toda costa.
Sin embargo, esta estrategia tiene un costo. Es cada vez más difícil que estas campañas generen un sentimiento de patriotismo auténtico, especialmente entre las nuevas generaciones. Muchos jóvenes sueñan con emigrar.
La población general seguirá expresando su escepticismo y descontento, posiblemente de formas más variadas. La brecha entre el discurso oficial y la realidad vivida se hace cada vez más grande.
Habrá que observar si estas medidas militares logran frenar la erosión del control del gobierno o si, por el contrario, terminan aumentando la frustración y la resistencia social.
Lo que queda claro es que la dinámica en Cuba ha cambiado. El viejo guion del miedo y la épica ya no parece ser suficiente para alinear a una sociedad que está cansada y más conectada que nunca a la realidad exterior.
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