Empresas Privadas Toman las Riendas de Restaurantes Emblemáticos en Cienfuegos
En pocas palabras
El Estado cubano cede la gestión de icónicos restaurantes y heladerías en Cienfuegos a empresas privadas ante dificultades para mantenerlos operativos.
Más detalles
El gobierno de Cuba ha decidido darle la administración de varios de sus locales de comida más conocidos en Cienfuegos a compañías privadas. Esto pasa porque al Estado le está costando mucho mantenerlos funcionando.
Cinco lugares importantes ahora estarán en manos de dueños privados. Hablamos del restaurante Covadonga, las famosas heladerías Coppelia y El Cairo, el Club Caribe, la Laguna del Cura y el Parque de Diversiones. Por años, estos sitios habían estado cerrados o funcionaban a medias por la crisis, los apagones y la falta de gente para trabajar.
El Grupo Empresarial de Comercio de Cienfuegos explicó que se hizo una especie de concurso público. La idea es que pequeñas y medianas empresas (mipymes) y otros negocios privados se encarguen de que estos lugares vuelvan a tener vida y a generar ganancias.
Ojo, las autoridades aclaran que no es que se estén vendiendo los locales. La propiedad sigue siendo del Estado. Lo que cambia es quién invierte en arreglarlos, quién paga los gastos del día a día y quién asegura que la comida y el servicio sean buenos.
Por ejemplo, el restaurante Covadonga, famoso por sus parrilladas y mariscos, ahora estará a cargo de la mipyme Las Rocas del Sur. Ellos prometen traer de vuelta los platos que la gente recuerda y quiere.
El Club Caribe lo tomará la mipyme Somos2CM, que ya tenía un negocio funcionando desde una casa y ahora se moverá a este local más grande.
Esta movida en Cienfuegos es parte de un plan más grande del gobierno cubano. Son unas 176 medidas económicas para tratar de levantar la economía del país. Incluye dejar que los privados participen más en tiendas, restaurantes y otros servicios, e incluso permitir que vengan cadenas extranjeras.
Esto no solo pasa en Cienfuegos. En otras provincias como Sancti Spíritus, Holguín y La Habana, ya se han hecho cosas parecidas. El patrón es que el Estado se queda con los edificios, pero deja que los privados pongan el dinero, arreglen lo que está feo y asuman el riesgo de negocios que al gobierno se le complicó manejar.
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