La 'Guapería' del Régimen Cubano: Propaganda que Esconde Debilidad
En pocas palabras
El régimen cubano usa la retórica agresiva, o 'guapería', para ocultar su debilidad. Como en Granada y Venezuela, sus palabras chocan con la realidad, y los cubanos pagan el precio.
Más detalles
📄 Qué Pasó
El régimen cubano tiene una manera de actuar: cuando se siente débil o pierde control, sube el volumen con frases duras. Esta “guapería”, con lemas como “Victoria o muerte”, es pura propaganda para esconder su verdadera debilidad.
Este patrón lo vimos en Granada en 1983 y, más recientemente, con lo que pasó en Venezuela en 2026. En ambos casos, sus grandes palabras chocaron con la realidad. Al final, los cubanos son quienes terminan pagando las consecuencias más altas.
📄 Dónde y Cuándo
En octubre de 1983, Estados Unidos lanzó una operación en Granada. Fidel Castro ordenó “resistir hasta el último hombre” desde La Habana. La superioridad aérea de EE. UU. fue decisiva. Varios cubanos murieron y más de 600 fueron capturados. La propaganda de un “reducto inmolado” se desvaneció cuando los soldados repatriados llegaron con sus pertenencias.
Décadas después, el 3 de enero de 2026, la historia se repitió en Venezuela. Nicolás Maduro, aliado de Cuba, fue capturado por una operación quirúrgica estadounidense. No hubo resistencia real. Tristemente, escoltas, incluyendo 32 cubanos de la seguridad venezolana, también fallecieron. Otra vez, los cubanos pagaron el precio.
📄 Por Qué Es Importante
Esta repetición de eventos es crucial porque muestra el verdadero límite del poder cubano. Su influencia no viene de fuerza militar, sino de exportar sistemas de control, inteligencia y represión. Los cubanos son usados como fichas geopolíticas, sacrificando sus vidas por narrativas heroicas que no se sostienen.
La “guapería” del régimen no es fuerza, sino un grito de impotencia. Es la fachada de quien sabe que no puede actuar, pero necesita aparentarlo. Granada lo demostró y Venezuela lo confirmó: la propaganda siempre se desvanece ante la realidad.
📄 Qué Dicen las Partes
En el caso de Granada, Fidel Castro ordenó “resistir”. Luego, el gobierno cubano inventó la historia de “héroes inmolados”. Sin embargo, el humor popular se burló de esta farsa con chistes, como el de los “tenis Tortoló”, que reflejaba la huida de militares.
Tras la caída de Maduro en Venezuela, el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba llenó las redes con consignas de “no rendición” y “victoria o muerte”, un lenguaje idéntico al de 1983.
Luis Flores, el autor del artículo, señala que esta actitud es pura propaganda. Para él, la influencia cubana se basa en el abuso y el parasitismo, no en su fortaleza o poder real.
📄 Qué Viene Ahora
Después de lo de Venezuela, Cuba no pudo evitar la caída de Maduro ni pudo protegerlo. Lo único que le quedó fue gritar desde La Habana, sin poder intervenir de verdad. La lógica del régimen es clara: mientras menos capacidad real tienen, más fuerte gritan.
La “guapería” que exhiben no es un signo de fuerza, sino una clara señal de su debilidad. Les quedan las palabras, los tuits y los eslóganes, pero el poder real para cambiar las cosas ya no está ahí. Debemos esperar que sigan con esta retórica, pero sin acciones efectivas que la respalden, dejando a los cubanos con las mismas consecuencias de siempre.
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